De médicos va el asunto
Medicina es la carrera más dura de cuantas se pueden estudiar en una universidad y además es la más gratificante, puesto que no hay nada más bonito que salvar una vida. Cierto es que de vez en cuando algún paciente se queda en la camilla y no pueden hacer nada por él, pero el hecho de poder tener en tus manos el poder de salvar a las personas debe hacerte sentir como un semidiós.
Ahí van ellos por los pasillos de los hospitales, bata blanca en su percha, nombre bordado justo encima del bolsillo que resguarda al corazón, fonendoscopio cayendo bajo ambos hombros tras rodear su cuello y diversos aparejos con caóticos nombres en sus bolsillos, aparejos para gente como yo que desconocemos el mundillo de este gremio.
Y en su cabeza…en su cabeza concentran todo el saber necesario para que deseemos caer en sus manos cada vez que nos encontramos mal, y qué decir cada vez que vemos que nuestra vida corre peligro. Ellos, siempre dispuestos, con difíciles turnos plagados de guardias y horas extra en los hospitales. Ellos, que son médicos las 24 horas del día, saben lo que hacer en cada momento.
Fríos y calculadores en el quirófano, profesionales y correctos en los pasillos, grandes personas en la calle, tienen que soportar como todos nosotros nos automedicamos como si hubiéramos nacido para esto. Olvidémonos de recetarnos nosotros mismos o a nuestros familiares y acudamos siempre a las consultas médicas.
Elocuente fue el anuncio del ministerio de sanidad contra la medicación, en el que todos salíamos vestidos de bata blanca y recomendando medicamentos allá por donde vamos, hasta el frutero sabía de medicina, sin querer faltar a tan respetable trabajo.
Estamos mal acostumbrados a ver como todas las madres dan una pastilla o un sobre o algún jarabe a sus hijos al primer síntoma de enfermedad, antes de consultar a ningún especialista. Bien es verdad que las madres poseen un extraño sexto sentido para estas cosas, y que parece que hayan estudiado al menos tres cursos de medicina, pero no nos debemos de equivocar.
Hay que evitar la automedicación porque puede acarrear serios problemas, hay que ser responsables y consecuentes y acudir al matasanos, como se empeñan a denominarlos personas poco ilustradas. No pensemos que la medicina es algo fácil o cercano, porque no lo es.
Diez años de carrera no son tontería, y es más, poco remunerados están para el poder que tienen. ¿Qué pasaría si todos los médicos del país se pusieran totalmente en huelga? Menos mal que tienen decencia y ética moral. Lo dicho, nada de automedicarse.

Antonio Alviárez dijo
Muy buen post, gracias por la parte que me toca, Saludos y buen año
30 Diciembre 2006 | 04:31